martes, julio 14, 2009

“…Los futuros murguistas
Van a ver cada noche
A la murga ensayando
El futuro carnaval…”
Jaime Roos
Los futuros murguistas

Murga y campo cultural carnavalero

Multiplicidad y diversidad son dos de los rasgos que caracterizan el mundo de la murga contemporánea en la región del Río de la Plata. Resignificaciones y nuevos sentidos van sumándose y complejizando día a día el campo cultural ligado al festejo carnavalero así como también esa selección y reselección continua de ancestros que suele denominarse tradición. La interacción de la que hablamos no puede sino llevarse a cabo bajo condicionamientos específicos.
Conviene comenzar señalando que ningún proceso cultural puede ser asumido como si fuera simplemente adaptativo, extensivo o incorporativo.
[1] Se impone, a partir de esta premisa, un adecuado reconocimiento y un estudio dinámico de las conexiones indisolubles que existen entre producción material, actividad e instituciones políticas y culturales y la conciencia. La historia cultural no puede remitirse solamente a la suma de las historias particulares. A su vez, es necesario explorar rupturas y continuidades, conflictos, relaciones de poder así como de hegemonía y subalternidad a su interior. [2]
Tres son los aspectos que cabe distinguir en todo proceso cultural: en primer lugar, las instituciones formales, que poseen una profunda influencia sobre el proceso social activo; en segundo lugar, las formaciones o tendencias y movimientos conscientes – entre los que se encuentran los artísticos – y, por último, las tradiciones en tanto y cuanto aquellas fuerzas activamente configurativas que en la realidad se constituyen en los medios de incorporación prácticos más poderosos y que deben comprenderse como intencionalmente selectivas de un pasado configurativo y de un presente preconfigurado con resultado poderosamente operativo dentro del proceso de definición e identificación cultural y social.
Si bien es cierto que puede decirse que el establecimiento efectivo de una tradición selectiva depende de instituciones identificables, sería una subestimación del proceso suponer que lo hace solamente de ellas. Es también una cuestión de formaciones en la vida intelectual y artística que tienen influencia significativa y a veces decisiva sobre el desarrollo de una cultura y que presentan una relación variable y en ocasiones velada con las instituciones formales. Para entender de manera acabada su funcionamiento debe tenerse en cuenta el hecho de que la selección comienza, hasta cierto punto, dentro de un mismo período histórico, al valorarse ciertas actividades por sobre otras y hacerse hincapié en ellas.
El proceso social de construcción de una tradición, por ejemplo la de la murga porteña, se encuentra indisolublemente vinculado a las tensiones sociales de su presente dentro del campo cultural murguero entendiendo la noción de campo como el conjunto de agentes sociales que interactúan para que un tipo particular de objetos simbólicos se produzca, circule y se consuma junto al total de las interacciones que en esas circunstancias ligan a los actores y que suma como ingrediente la lucha de estos últimos por apropiarse o aumentar su participación en el usufructo del capital común de bienes y prácticas simbólicas de una sociedad.
[3]
[1] Williams, Raymond (1965, 1977) [2] Lo popular remite siempre a una serie histórica pero también a un marco sincrónico. Y todo saber sobre lo popular es conjetural. Alabarces, Pablo. (2002)
[3] Bourdieu, Pierre (1978, 1983)
Esta y todas las demás fotografías fueron cedidas especialmente por Horacio para este reportaje


"...donde hay arte popular nosotros vemos la potencia de lo que se hace de corazón, de todo lo que sea auténtico..."


Entrevista ciber-epistolar a Horacio Bonafina, director de la Murga Los Calaveras de Constitución.


Por Pupita La Mocuda

¿Cómo y en qué momento te aproximás a la murga o cómo llega ella a tu vida? ¿Cuánto hace que sos murguero? ¿Cómo son tus inicios en este arte?
Me acerqué en el año 1998. En ese entonces mi hermana formaba parte de lo que fueron Los Crotos de Constitución y desde ese momento hasta la actualidad sigo murgueando en el barrio, con mucha de la gente de ese entonces. Yo era muy tímido pero me encantaba la energía de la murga, me imaginaba bailar y lo veía como algo lejanísimo; pero un día, no sé bien cómo, me animé y desde entonces intenté formarme lo mas posible en el arte murguero (en particular en su baile).
¿Cuándo y dónde se forman Los Calaveras de Constitución? ¿Cuál es el proyecto que intentan constituir o cuáles son los objetivos que se plantean en ese momento de nacimiento? ¿Vos participaste en esta gestación?
Los Calaveras nacimos en el 2004 y soy parte del proyecto desde el inicio. La idea de nuestra murga es, al menos desde mi perspectiva, la de llevar adelante el arte popular porteño desde una lectura específica: donde hay arte popular nosotros vemos la potencia de lo que se hace de corazón, de todo lo que sea auténtico; y hacer las cosas de corazón nos parece fundamental, tan fundamental que procuramos hacerlo con la mayor rigurosidad posible, porque creemos que algo que amamos tanto tiene que estar bien hecho. Creemos que la murga porteña es un género que merece el mayor de los respetos y por eso intentamos ser respetuoso a la hora de poner su esencia en escena, cuidando los detalles en el desfile, intentando cantar lo mejor posible, y siendo respetuosos con el público (que son los destinatarios del mensaje escénico). Dicho en otras palabras, creemos que el arte popular es algo para tomar con la seriedad que implica cualquier otra disciplina artística… Con el plus de que al ser la forma de expresión artística del pueblo no sólo habla de nosotros ni nos pertenece sólo a los que estamos en escena: habla de todos y pertenece a todos, tanto a los que lo llevan adelante como a los que están del otro lado. Queremos hacer un espectáculo que honre a quienes lo están viendo, que sea digno de ellos; de ahí la importancia del público a la hora de cualquier decisión artística. Desde mi perspectiva, arte popular y perfeccionamiento son dos caras de una misma moneda. Las bases artísticas fueron sentadas por las murgas de antaño y éstas entendieron bien esa consigna, por eso es que hoy día todavía se recuerdan canciones de murga tradicionales, existen formas de baile específicas de distintos barrios que se mantienen y personajes que hicieron historia: lo bueno perdura.
¿Cómo es la conformación de Calaveras en cuanto a cantidad de integrantes y su distribución en escenario, banda de percusión, bailarines, backstage (espero se me permita el término aplicado a la murga)?
Actualmente somos unas treinta y cinco personas más o menos; la verdad es que no sabría decirlo con seguridad porque estoy de licencia murguera y no estoy asistiendo a los ensayos. Estamos trabajando en el espectáculo del próximo carnaval así que la distribución no está del todo hecha. Aproximadamente formamos con unas cinco o seis personas en canto, unos siete bombos y el resto en baile (más cinco o seis personas en fantasías). Siempre tenemos gente que nos ayuda fuera de escena, por lo general padres y amigos de los murgueros que nos dan una mano para repartir volantes, para acercar los bártulos –la guitarra y su correspondiente pie, galeras, etcétera– para abrir paso en los desfiles…
¿Quizás este continuo perfeccionamiento tenga que ver con la cantidad de integrantes o con los recursos que se manejan? Por ejemplo, suele creerse que es más fácil para murgas pequeñas - las de antaño, las primigenias, lo eran – mantener un nivel de espectáculo como el que describís. Hay quienes dicen que el nivel artístico ha mejorado gracias a la implementación del presupuesto, parte del cual se utiliza para el pago de las actuaciones. Incluso hay quienes argumentan que la superación tiene que ver con la puesta en práctica de los jurados evaluadores. Y también están aquellos que creen que el enriquecimiento del género tiene que ver con la experimentación natural en todo proceso de este tipo o la tracción vanguardista que habría provocado la incorporación de la categoría de Agrupación Murguera en el espectro contemporáneo (que por otra parte no hace sino de alguna manera avalar desde la letra escrita o de darle una especie de “legalidad” a lo que ya venía ocurriendo). ¿Cómo ves esto?
Probablemente todo lo que señalás incida y esas cosas que marcás sean ciertas… Pero a medias. No creo que esto sea una especie de ecuación, así que no creo que se pueda decir -por ejemplo- que a menor gente más posibilidad de perfeccionamiento. Mucha gente señala eso y para mí es un error absoluto. A menor cantidad de gente se ven, por ejemplo, con mucha más claridad los errores de una puesta en escena. El caso típico es un desfile o una coreografía. Con lo cual también es un riesgo e implica todavía más necesidad de perfeccionamiento... Con respecto a la relación nivel artístico - presupuesto, vuelvo a lo mismo: es una verdad a medias; porque seguramente hay murgas que utilizan el presupuesto para mejorar el nivel artístico pero hay otras que no, o que si bien invierten no logran mejorarlo. En cuanto al jurado… Yo defiendo plenamente la evaluación y estoy convencido de que tiene una incidencia en el nivel artístico de las murgas. De todas formas me parece que lo más interesante sería que las murgas mejoraran el nivel simplemente porque sienten que quieren mejorar su nivel y no porque los vayan a evaluar. Pero, bueno… Para mí lo ideal es que coincida la exigencia del jurado con la autoexigencia de la murga. Porque de caso contrario se ven esas murgas que hacen un determinado espectáculo o puesta en escena para todo el carnaval y le agregan o mejoran algo exclusivamente cuando actúan frente al jurado, “para zafar” y eso no me parece que sea muy productivo. Lo ideal sería aprender de la evaluación, tomarla con seriedad. Claro que no es infalible y todavía hay muchas cosas por mejorar pero es imprescindible que las murgas sean evaluadas. En cuanto a la experimentación, es cierto que puede darse en mayor medida en las Agrupaciones Murgueras, básicamente porque es una categoría donde no está tan estipulado todo, como en el caso de los Centro Murga. Acá creo que la afirmación vuelve a ser parcial: la experimentación o la implementación de cosas nuevas no necesariamente se traduce en una mejora. Nuevo no significa mejor así como lo opuesto tampoco es cierto. Es un proceso dialéctico. Lo nuevo – cuando es aceptado por el público – se vuelve moneda corriente en un género y después termina formando parte del mismo. Conceptualmente los géneros van cambiando y no se puede afirmar que la experimentación vaya en contra del “género murga”. Cuando se pretende definir algo, hay que entender que esa definición es una lectura particular, que hace un corte, toma un segmento de todo un proceso continuo y en este proceso es que se van incorporando elementos y se los termina asimilando. Las Agrupaciones Murgueras hacen una lectura o, mejor dicho, varias lecturas (ya que es notoria la variedad en la puesta en escena que se puede apreciar en esta categoría) de lo que es el género. Posiblemente en esta categoría prime un poco más la experimentación, dependerá el caso. Los Centro Murga también hacen una lectura de lo que es el género, lectura que del mismo modo es parcial – como cualquier lectura – ya que también se pueden ver diferencias: dos Centro Murga hacen desfile, canción de entrada, homenaje, crítica, retirada y desfile y en un caso tenés algo bellísimo y en otro algo lamentable… Y no creo que la “experimentación” sea determinante de esa belleza escénica o de su contrario.

Con respecto a la cuestión de las categorizaciones, ¿qué les ha permitido el hecho de conformarse como una Agrupación Murguera y no un Centro Murga? ¿Cómo se dio esta elección, si es que fue una elección consciente? ¿Están cómodos dentro de ella? ¿Por qué?

Nosotros, antes que nada, nos planteamos qué tipo de murga/espectáculo queremos hacer. Eso es lo primero, siempre. A partir de eso vemos qué se adecua mejor a nuestros gustos. Creo, de todas formas, que podríamos movernos con soltura dentro de las dos categorías (tal vez sería cuestión de ver detenidamente si hay algo importante que modificar para ello). La Agrupación Murguera como categoría creo que lleva en sí misma – relacionándolo con lo anterior – una mayor soltura, al menos en teoría, y probablemente al momento de la creación de Los Calaveras eso nos hizo sentirnos menos condicionados con respecto a lo que íbamos hacer (que tampoco lo teníamos tan en claro). De todas formas, lo repito, no creo que la categoría sea un condicionante. Incluso creo que en los últimos años fuimos volcándonos casi sin darnos cuentas a una puesta en escena más tradicional, incluso varios murgueros de estilo tradicional lo han señalado.
Imágenes del Programa de Carnaval - anverso y reverso- que la murga Los Calaveras de Constitución distribuye anualmente entre la concurrencia a los corsos en los que actúa. En este caso el correspondiente a febrero de 2009. (Digitalización de Pupita La Mocuda)


Las veces que he tenido el placer de ver actuaciones de Calaveras me ha impresionado su incomparable cuidado y minuciosidad inusual en la puesta en escena a nivel global, no sólo la performance en sí sino también los atuendos, el maquillaje o los programas impresos actualizados año a año que reparten en los corsos. Por ejemplo, el desfile tiene un “mecanismo de relojería” impecable. ¿Cómo se logra esto? ¿Qué tiempo de ensayo y preparación le dedican? ¿Este tipo de decisiones estéticas se toman en conjunto?
El tema de los ensayos es algo complejo. Más ensayo no se traduce necesariamente en “mejor espectáculo” creemos que es mejor ensayar por etapas, adecuando los ritmos a las circunstancias: como ensayamos en un lugar abierto, en época invernal preferimos ensayar comparativamente menos con respecto al resto del año pero centrarnos más en la creación del espectáculo; y a medida que pasa el año se va invirtiendo la cosa: empezamos a ensayar más y simplemente vamos puliendo las creaciones que hicimos durante los meses anteriores. Claro que cuando se acerca una actuación planificamos los ensayos de acuerdo a ella e intentamos mantener durante todo el año el mismo nivel. De las decisiones artísticas nos encargamos los directores, estando siempre abiertos a escuchar sugerencias y a delegar responsabilidades en la parte de creación. Nos gusta que toda la murga comparta el concepto estético y de esta manera que cada decisión sea avalada por todos los integrantes.

¿Calaveras tiene anclajes estéticos previos? ¿Cómo definirías su apuesta artística, su manera de hacer murga? ¿Qué se renueva y qué se conserva cada año?

Como dije antes, los anclajes estéticos lo forman la manera tradicional de hacer murga y la manera tradicionalmente entendida de arte popular: el respeto por el público lleva a intentamos superarnos constantemente, ir renovando vestuario, repertorio, ritmos, intentando así sumar lo más posible a la escena porteña. Lo que conservamos creo que podemos definirlo como la estructura general del espectáculo: que haya canciones de entrada y retirada, una canción con una temática no específica que vamos cambiando año a año, una de crítica…
¿Cómo se configura el discurso artístico calavera? ¿Cómo es su poética? ¿A qué le cantan? ¿Qué los conmueve tanto como para dedicarle una glosa, una canción? ¿Cómo es el proceso de composición? ¿Hay alguien que se dedique a esto o es una construcción coral?
La definición artística, y en especial de la poética, creo que es algo en constante trabajo y evolución. Me costaría realmente mucho definirla porque creo que todavía estamos definiéndola. Y cuando digo “todavía” no quiero decir que sea algo inconcluso, más bien creo que nosotros dejamos que la poética nos vaya surgiendo espectáculo a espectáculo. Si tuviera que elegir palabras que funcionen como definiciones tendría que optar por varias: “porteña”, porque creo que nuestra poética tiene una clara identidad porteña, no solo por las referencias a todo un universo simbólico sino además por las palabras que usamos, por la forma en tratar cada canción (con “picardía” - otra palabra -, con una lógica autoreferencial, con “humor”, “sátira”, “ironía”, “burla”). También considero que combinamos distintas formas poéticas, creo que apuntamos a cierto vuelo que se traduce en el uso de metáforas; construcciones de orden más “épico” - en especial por los aportes de Elías - que dan un tono interesante a la mística que tiene que tener toda murga. Y también creo que todo esto es combinado con una estética popular, donde el vehículo de la metáfora pasa a ser palabras simples y cotidianas. Y de ahí las temáticas que surgen: la referencia al barrio siempre está, es imprescindible, de la misma manera que es imprescindible y constitucional de la murga hablar de las realidades cotidianas. En definitiva esos son los dos grandes ejes de los que parte todo y ahí hay muchísimo: desde personajes del barrio hasta una referencia a una historia de amor – que puede ser cómica, obviamente – hasta la política internacional, que siempre tiene connotaciones de una u otra manera en la vida cotidiana o los problemas de un barrio, el fútbol, etcétera… Y ¿a quién le cantamos? Creo que siempre es una devolución de todo lo que señalé: al vecino, al barrio, a quien quiera escuchar… Es como un ida y vuelta. Pero volviendo a la poética, es un tema complejísimo. O al menos a mí me resulta complejo, tan complejo que me cuesta muchísimo escribir para la murga porque siento que no logro combinar adecuadamente los elementos que enumeré antes. Por suerte nosotros trabajamos mucho en grupo porque ¡la parte de la composición es algo con lo que batallamos siempre! Por lo general alguien trae una lírica ya hecha o una melodía que le haya gustado con alguna idea y a partir de eso la trabajamos y revisamos un millón de veces. Mayoritariamente quien escribe lo que funciona de columna vertebral de toda o casi toda canción o glosa suele ser Elías, él es el letrista si tengo que ponerle ese título a alguien. Después cada uno aporta desde su lado; Diego suele ser muy bueno para redondear conceptos que después terminamos plasmando a nivel lírico (fundamental con las canciones de crítica) y yo intento aportar, aunque a veces por eso mismo estorbe, desde mi obsesión por la coherencia poética, intentando que la estética lírica – digamos – quede de forma más o menos homogénea o sea armónica. A mí me gusta particularmente una canción que hicimos hace un tiempo, A mi Constitución.
Gambeteando la malaria,
Desvelándose a la noche,
Un barrio al sur se alza
En Capital Federal.

Con su gesto de fantoche,
Las veredas con historia,
Y paredes con las marcas
De mestiza identidad.

Sobre rieles de esperanza
Viajan los trabajadores,
Despertando a la mañana
El tren llega a la estación.

Donde el sol al asomarse
Ilumina los caminos,
Sorprendiendo a los viajantes
En la gran Constitución

Y la voz toma vuelo,
Cantando a mi Constitución.
Andenes de viejos recuerdos,
Tren cargado de ilusión.
Aquel cielo nunca duerme
Y su luna da esplendor,
La esperanza no se pierde,
Barrio de Constitución.

En pensiones se hospedan
Corazones y valijas,
Alas rotas y tristezas,
Peregrinos de ciudad.
Y a la noche, las esquinas,
Con semáforos en rojo,
Se estremecen por las chicas
Que negocian con su amor.

Con secretos en su historia,
Entre plazas y escuelas,
Con amigos, con memoria,
Con la Murga y su pasión.

¡Ay! No aflojes barrio mío,
Siempre cabe una sonrisa
En la cara de los niños,
Barrio de Constitución.

Y la voz toma vuelo,
Cantando a mi Constitución.
Andenes de viejos recuerdos,
Tren cargado de ilusión.
Aquel cielo nunca duerme
Y su luna da esplendor,
La esperanza no se pierde,
Barrio de Constitución.

¿Con qué otras murgas de este momento histórico y con la tradición murguera te parece que dialoga tanto de nuestro país como a nivel más regional, por ejemplo, lo rioplatense en sentido amplio?
Creo que en la última década fue habiendo cierta homogeneización gradual en el concepto desde el que se parte para hacer murga, independientemente de la estética que de esto resulte. Por este motivo yo veo un mejoramiento constante de muchas murgas que se traduce en una mayor aceptación de la murga por parte del público, el cual vuelve a apropiarse de un género que siempre le perteneció y con el cual ahora se encuentra el público más joven. En otras palabras, el nivel artístico creció y eso hace que a la gente le guste más la murga… En parte creo que una ayuda importante la dieron muchos grupos de rock que de una u otra manera empezaron a “dialogar” con la murga tanto porteña como uruguaya (ejemplos hay muchos: desde Vicentico y Flavio Cianciarullo hasta La vela puerca, Bersuit, Los Piojos, etcétera). Las murgas uruguayas mantienen desde siempre un nivel artístico y un movimiento dentro del propio género que les permite, en su propio país, estar reinventándose y matizando su esencia. Y desde hace años en Buenos Aires se puede escuchar a murgas uruguayas que vienen a hacer su presentación en el escenario porteño. En el escenario porteño también hay “movimientos” y diálogo entre las murgas más antiguas como Los Cometas o Los Viciosos y las más nuevas como, por ejemplo, Los Inevitables de Flores o nosotros, Los Calaveras. Ya no es raro encontrar eventos donde murgas de distinto tipo compartan escenario o que alguna murga haga un cover de otra, el diálogo se hace evidente y es producto del afán de plasmar en escena de la mejor manera posible a la murga porteña, con cada agrupación dándole su toque particular y su interpretación pero siempre en vistas de dar lo mejor de sí.

Una especie de círculo virtuoso… ¿A qué te referís específicamente con homogeneización gradual en el concepto desde el que se parte para hacer murga?

Con homogeneización me refiero a “la base”, lo fundacional en la concepción del espectáculo: creo que se puede traducir en “hacer o intentar hacer una buena puesta en escena”. En eso veo un acuerdo, un concepto homogéneo desde el que se parte. No creo que hoy por hoy haya gente que diga que hace murga “como le sale”. Siempre hay esmero.



Personalmente creo que lo que ocurre en el nivel de la cultura – y dentro de ellas el arte – se relaciona estrecha y complejamente con el socio-económico y el político en sentido amplio así como también con la cuestión de la masividad y los medios de difusión. Algo así como una especie de aire de época que nos abarca y en el que se ven implicadas muchas variables distintas. ¿Habría sido igual, por caso, sin la famosa Ordenanza?

Lo que decís de “aire de época”, con lo que ello implica, es exactamente así. Yo creo que habría sido igual. Las cosas no se instituyen sólo porque exista una ordenanza al respecto. En última instancia una ordenanza termina siendo una manera formal de plasmar un proceso que se venía dando.

Por otro lado, volviendo sobre el diálogo que mencionás entre rock y murga ¿tendrá que ver con nuevas búsquedas estéticas o simplemente con el avizorar nuevos nichos de mercado? Difícil decirlo, debe haber de todo un poco…
La verdad no sé, yo no creo tampoco que ese diálogo entre rock y murga sea algo con fin de mercado. Ni tampoco creo que sea el camino del rock o de la murga, fue un entrecruzamiento que se fue dando en el último tiempo. En los últimos años, consecuente con los distintos procesos socio-políticos que se pueden ver en casi toda Latinoamérica y que se refleja en la elección de distintos presidentes, yo creo que hubo y hay un intento de reencontrarse con la propia identidad. Ante la caída, al menos parcial, del modelo neoliberal en Latinoamérica hubo también una caída o una ruptura en la identidad. Una visión eurocentrista o norteamericanista empieza a caer porque el modelo económico que funciona como su reverso no se sostiene. Eso hace que haya movimientos, una búsqueda de un camino no sólo económico sino, obviamente, también cultural. Entonces termina siendo lógico que primero se busque en las raíces, en los barrios, en lo que está a la vuelta de la esquina. Básicamente creo que el tema viene por ahí. Y es lógico que eso tenga una traducción en una búsqueda estética.


Creo entender de lo que decís, que el futuro de la murga como género está, en tu opinión, inexorablemente conectado con perseguir la excelencia en el espectáculo. Buscar lo mejor para el género es solamente este mejoramiento a nivel artístico ¿o tiene que ver también con su crecimiento y arraigo en estratos o segmentos sociales cada vez más amplios?

Yo creo que cualquier disciplina, no sólo la murga, logra la permanencia cuando consigue gustar y alcanza cierto nivel. Si no, desaparece. Suena cruel pero es así; si las murgas no mejoraran entonces desaparecerían. Igual por suerte, como dije, se ven las mejoras. No sé si queda claro lo que estoy queriendo decir, pero si el vecino está en un corso y ve a una murga que se esmera por hacer las cosas bien y atrás viene desfilando una murga a la que nada más le interesa juntar gente como pueda para ser muchos en carnaval, sin importar la desprolijidad ni nada, es obvio qué cosa va a preferir el público. Por suerte el vecino no come vidrio y no todo le da lo mismo. Él es juez en última instancia. Y acá yo llamo a las murgas a sincerarse, escuchen los aplausos del público (a qué murgas aplauden más que a cuáles), escuchen las críticas que hacen, observen qué cosas el público prefiere más que cuál otra… Es un circuito inevitable: el director de murga parte de una idea artística y el público tiene sus estándares, a partir de ahí todo se vuelve un juego dialéctico… No sé si la murga terminará arraigándose en estratos o segmentos sociales cada vez más amplios, probablemente eso esté ligado a lo que señalé del mejoramiento. Y sí, sería bueno para el género también eso.

¿Cómo describirías el estilo organizativo, la manera de tomar decisiones o de llevar adelante a Calaveras, tu murga? ¿Pensás que lo organizativo se relaciona de manera directa con las elecciones artísticas que privilegia cada agrupamiento?
Creo que nuestra forma organizativa es más bien tradicional: los directores decidimos tanto los arreglos como los pasos y los ritmos; las formas de solventar gastos, el calendario de ensayo y demás cuestiones. No sé si hay una relación directa entre la forma organizativa y la elección artística, probablemente no pero a nosotros nos resulta porque el concepto artístico es compartido por todos los integrantes. A nosotros nos funciona esta forma organizativa, hemos tenido distintas experiencias y esta es la que consideramos que mejor sirve tanto a nivel grupal (del clima del grupo, de cómo es su experiencia y su disfrute en la murga) como a nivel artístico. De todas formas tampoco es una manera organizativa estrictamente vertical, hay personas encargadas de distintas cuestiones y nuestra idea es poder ir delegando siempre responsabilidades a quienes quieran hacerse cargo de ellas.


¿Calaveras es sola y únicamente lo que suele denominarse un producto artístico? ¿Cómo entran – si es que lo hacen – a jugar dos aspectos que suelen ser constitutivos en cierta concepción contemporánea de la murga como lo son lo social y lo político?

El arte en sí es un producto con distintas facetas. Una de ellas es social, otra es política… Hay tantas facetas como disciplinas de estudios del hombre quieras considerar. Como dije antes, lo importante para nosotros es hacer las cosas de corazón y esto implica también hablar de lo que sentimos que nuestro espectáculo tiene que hablar. Por eso nos parece importante – y este es incluso un requisito del arte popular en sí – estar alerta ante los humores sociales, poder hacer algo con ellos, analizar el escenario político y dar nuestra percepción de los hechos… Básicamente no difiere de lo que hace cualquier artista con su obra: hablar de sí a la vez que hablar de todo lo que lo rodea. El arte es posibilitador de cambio. La burla, la ironía, la satirización son parte de las herramientas con las que cuenta la murga para hacer llegar su mensaje a partir de su particular estética escénica. No creo que exista murga que hoy por hoy considere que lo que hace no tiene aspectos sociales o políticos (o artísticos), pero de todas formas el arte en sí da cuenta de toda una estructura subyacente de la que es producto. Una murga que critica a Macri hace su recorte particular, social y político a partir de lo que la rodea y esto se da, quiera ella o no; de la misma manera, otra murga que en su presentación omite cuestiones políticas también se posiciona, quiera o no, con respecto a su realidad. La “apolítica” no existe de la misma manera que no existe la “asociedad”. De hecho, es fácil identificar, por ejemplo en el aspecto político-partidario, quiénes prefieren ocultarse tras la “apolítica”…


En este sentido puede hablarse de una “neutralidad” ficticia por cierto… Hay controversia, por ejemplo, con respecto a la canción de crítica y a cuál debe ser su estilo: picaresco o sencillamente de denuncia. Cada vez más se admite la posibilidad de que en este momento de la performance las murgas omitan totalmente el sentido humorístico o de doble sentido tradicional para hacer de la crítica un lugar sólo para la protesta… ¿Cómo ven esto ustedes?


El tema de la canción de crítica se discute desde hace años. Para mí hay que hacer una distinción clásica y siempre útil: una cosa es forma y otra cosa es contenido. En esta discusión, la “forma” de una canción de crítica sería: “picaresca - humorística” o “denuncia”. El “contenido” será de lo que hable la canción: “crítica”, en este caso “política”. Uso esto de introducción para señalar algo y con esto no voy a decir nada nuevo del arte. Para mí, y esto lo puedo justificar en extenso pero sería inaguantable y denso, ¡el arte se trata de formas y no de contenido! Porque de caso contrario, con sólo decir algo con “contenido lindo” estaríamos haciendo una linda canción. Y eso no es así para nada. Esa es una visión media romántica del arte, donde “lo bueno”, “lo noble” termina siendo sinónimo de “lo bello”. Por suerte existieron personas como, por ejemplo, Baudelaire, Artaud y Rimbaud, sólo para nombrar a algunos… Así que, yo creo, hay que romper un poquito con esa concepción naif del arte donde lo que importa es solamente “lo que se dice” (contenido). Llevando todo esto a lo que es la identidad artística de la murga porteña, creo que hay ciertas “formas” que prevalecen y son constitucionales. En el caso de la murga porteña yo creo que La Forma – y acá uso la palabra en sentido aristotélico, La Forma es la esencia – tiene mucho que ver con el humor (sea con ironía, con picardía o como sea). Así que básicamente creo que el humor tiene que estar siempre. Ojo, nosotros hemos hecho – por ejemplo – Prohibido olvidar de Rubén Blades, pero consideramos que el humor tiene que estar siempre en el espectáculo (sea en la canción de crítica o en el resto del show). Así que creo que el humor sí o sí tiene que estar presente; después, si se da en la canción de crítica o en otro momento del espectáculo ya queda a criterio de cada murga… No me parece productivo andar peleándonos por estas cuestiones. Igualmente después está el otro tema: si una canción por ser picaresca es o no es una canción de crítica… Escuché murgas donde con “picardía” hablan de, por ejemplo, defectos físicos de políticos o de sus rasgos característicos. Acá incurren en el mismo error pero al revés: ¡creen que por hablar de políticos (contenido) los están criticando! En ese caso tenemos una canción picaresca pero no de crítica…


¿Cuál es la inserción de Calaveras en el rico y complejo mundo murguero contemporáneo? ¿Cuál es la relación que sostiene con agrupamientos más generales del estilo Agrupación M. U. R. G. A. S., el Frente Murguero o el Movimiento Nacional de Murgas?

A Los Calaveras nos interesa mucho poder aportar al género y vemos con buenos ojos que existan distintos agrupamientos como la agrupación M. U. R. G. A. S. De hecho, somos integrantes de este último y participamos del mismo activamente. Es importante que exista el diálogo y que los murgueros estemos dispuestos a darnos una mano entre nosotros, a unificar criterios y a buscar lo mejor para el género.


¿Qué opinión te merece esta escalada en contra del festejo del carnaval que se verifica en el recorte presupuestario (sobre lo ya invertido por las murgas este febrero que pasó y que condiciona actividades en el futuro inmediato) para la actividad murguera, entre otras expresiones culturales amenazadas, por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?

Es algo tan triste como esperable. Esa plata, que en términos de gestión pública no representa demasiado, es algo que para las murgas es muy importante. No solamente por la cuestión económica y de financiamiento que implica poder cubrir los gastos del carnaval y cobrar -merecidamente - las actuaciones. También habla de que el estado reconoce al murguero como artista, ¡cosa que no es poco!, y que su arte vale. Pero, bueno, es sabido que para el Pro "lo público" (que es otra forma de hablar de "lo popular") lo representa sólo el asfaltar calles y remendar plazas y veredas. Frente a esto no sé cuántas opciones hay. Como primero y principal creo que las murgas deben estar unidas para reclamar lo que les corresponde...
Ustedes como murga tienen la experiencia de haber participado en ún ámbito de relieve internacional, como lo es el carnaval en Gran Canaria ¿Podés contarnos un poco sobre ella? ¿Cuándo tuvo lugar? ¿Cómo se gestó? ¿Qué les dejó a nivel colectivo?

El viaje a Gran Canaria fue increíble. Se llevó a cabo en el 2006 luego de haber estado intercambiando emails con los organizadores. Ellos tenían intención de llevar una murga argentina como atracción central del "Tercer Encuentro de Carnavales del Mundo". Nosotros les contamos lo que hacíamos, vieron fotos, escucharon audios, videos, etcétera y terminaron gestionando todo para que podamos actuar en sus escenarios. Fue una experiencia única. No sólo por cómo nos recibieron sino además por todo lo que aprendimos. A ellos les pareció muy curioso el carnaval porteño, no lo conocían. Y muchos de nosotros no sabíamos de la riqueza y variedad cultural del carnaval de allá. Vimos murgas y comparsas canarias, murgas de Tenerife, comparsas y chirigotas gaditanas... De todo. Lo que más nos impactó fue la importancia que se le da al carnaval allá. Como ejemplo: en la plaza principal del pueblo donde actuamos, Agüimes, hay una estatua de un hombre disfrazado de mujer y de una mujer disfrazada de hombre... O sea, es una estatua que representa el carnaval. Esta celebración es algo que está muy presente y a la que se le da mucha importancia. La verbena, allá, es un momento de festejo con todas las letras. Es una fiesta popular en serio, baile, disfraces y música en las calles. Fue maravilloso poder vivir eso y poder actuar. Por suerte, a ellos les gustó mucho lo que hicimos y a nosotros nos encantó participar del evento. También es interesante para comparar con lo que está pasando en Buenos Aires: allá la Municipalidad invita a participar a agrupaciones de carnaval extranjeras y acá se recorta presupuesto en todo lo que tenga que ver con arte popular. La diferencia es abismal. Pero bueno, también la diferencia es social: allá todos se identifican con el carnaval, lo sienten como propio. Y acá, el vecino porteño parece que no tiene mucha intención de ir al encuentro con otro en las calles... De todas formas, afortunadamente en Buenos Aires muchos corsos siguen llenándose. Tal vez es sólo un mal momento para el carnaval porteño. Lo importante, hoy por hoy, es aguantar. Ya vendrán tiempos mejores para las murgas y el carnaval.

¿Cómo es la participación de ustedes en conglomerados más circunstanciales del estilo de las marchas por el feriado de carnaval u otros motivos tales como las que se llevan a cabo en Buenos Aires o en La Plata o el Encuentro de Suardi?



Participamos desde hace años de las marchas por el Feriado de Carnaval así como también en distintos encuentros como el de Suardi. Básicamente lo que hacemos los directores en estas circunstancias es comentar a toda la murga en qué consiste cada uno de estos eventos (en caso de que alguien no sepa) e invitamos a todos los que quieran a participar de ellos.


¿Cómo piensan desde ustedes (o cómo pensás vos personalmente) y en este contexto la cuestión concreta de la lucha por el Feriado de Carnaval? ¿Creen que la fragmentación del arco murguero es una limitación o no han pensado este tema?

En lo personal me parece una lucha muy difícil y el tema merece un análisis extenso. Pero básicamente creo que hay que apuntar a interiorizar a toda persona no-murguera en la lucha por el feriado. El ciudadano no-murguero porteño, para llamarlo de algún modo, hoy por hoy está teniendo necesidades socio-políticas particulares que lo llevan a inclinarse a partidos con una visión diametralmente opuesta de lo que es la identidad murguera y la identidad popular porteña. Los discursos donde prima lo individual sobre lo colectivo y lo privado sobre lo público son los peores enemigos del arte popular y por ende de la murga. Si un partido como el Pro fue electo y sigue contando con una imagen positiva alta, entonces las murgas tenemos que pensar muy bien las estrategias de la lucha por el Feriado de Carnaval. Independientemente de lo que se logre en términos legales – el hecho de que técnicamente se considere feriado al Feriado de Carnaval a nivel municipal y/o nacional – creo que hay que trabajar a fondo el tema de la apropiación del mismo por parte de las personas. Por mi parte, considero importantísimo y fundamental hacer un trabajo discursivo donde quede en claro que “murga” es, mediante ecuación simbólica, lo mismo que “pueblo”, “vecino” y “ciudadano”.

¿Trabajo discursivo tendría que ver con lo que la murga dice y cómo lo dice? ¿O con qué otra cosa?
El trabajo discursivo tiene que ver con cómo se dice algo y eso termina constituyendo qué es lo que se dice. Que el murguero sea también vecino, y por ende que todo ciudadano sienta a la murga como algo propio y no solamente de los que se disfrazan y salen a bailar. A partir de esto se puede lograr identificación con la causa y su consecuente apoyo. Claro que los medios siempre van a fogonear de forma negativa toda apropiación del espacio público por parte de la gente (gracias al legado del neoliberalismo) y por eso mismo la lucha por el feriado tiene que ser un trabajo constante y de todo el año, donde quede en claro la fundamentación y justificación del pedido - haciendo hincapié en la historia - y de esta manera se logre evitar la mirada despectiva del asunto que tienen los medios, donde quieren hacer pasar a los murgueros como una especie de locos a los que de repente se les da por cortar la calle reclamando vaya a saber uno qué. Para esto es importantísimo que las murgas estén unidas y unificar el reclamo en uno solo, homogéneo, contundente, ya que de las fisuras se agarran los medios y todo el que esté en contra para intentar deslegitimarlo. Por eso, repito: unión antes que nada, no puede haber dos marchas por el feriado…

Es complejo y a la vez de mucha ambigüedad el tema de la relación entre los medios de comunicación (que forman parte de lo que se denomina la cultura de masas) y la murga (componente insoslayable de las culturas populares contemporáneas en la Argentina). Por un lado suele celebrarse el hecho de que la televisión, la radio o la gráfica se haga eco de vez en cuando de lo que ocurre en el mundo murguero. Pero por otro el nivel de distorsión y, como decís vos, los intentos de deslegitimación son peligros latentes. ¿Cómo ves vos esto’ ¿Pensás que puede ser un tema preocupante para la murga? ¿Cómo se lleva Calaveras con la idea de participación en estos ámbitos de mayor masividad? ¿Tienen pensado incursionar en la grabación de discos o DVDs?



Siempre tenemos la idea de grabar algo, nos gustaría. Con respecto a la otra pregunta: puede ser un tema preocupante y por eso las murgas tenemos que estar preparadas y no dar pie a que nos pasen por arriba. Recuerdo hace un tiempo, cuando para promocionar un sitio de Internet una empresa hizo una campaña - un viral, como se dice - donde un tipo se encerró en un container pidiendo la restitución del feriado de carnaval. Ahí hubo murgas que salieron a apoyarlo y es realmente un papelón. Le quita toda seriedad al pedido. Lo mismo con las murgas que salen en cámara tocando en el acto de asunción de algún político que está totalmente en contra de lo que tiene que ver con lo popular…hay que tratar de no exponerse así, si no después es imposible mantener un discurso coherente y que pueda hacer frente los intentos de deslegitimación. De todas maneras a nivel nacional el panorama me parece más alentador que en lo que respecta a Ciudad de Buenos Aires.

¿Por qué te parece más alentador lo que pasa más allá de la General Paz?

Básicamente porque las murgas porteñas tenemos que lidiar con una visión eurocentrista que está bastante metida en el ciudadano porteño tipo - y de cualquier urbe... Bah, no sé si llamarla visión eurocentrista pero sí es una visión medio utilitarista de las cosas... Aunque probablemente ambas cosas, filosóficamente, tengan la misma raíz y entonces los feriados, los festejos populares y demás cuestiones terminan pareciendo algo ajeno, algo molesto, innecesario y a evitar. Tiene que ver con lo público y lo privado, en última instancia. Las ciudades se van construyendo como para adentro, cerrándose sobre sí y remitiendo al ciudadano al espacio de lo privado casi sin que se dé cuenta y como consecuencia hay toda una cultura - porque es una cultura en serio - sobre lo público que termina perdiéndose. Yo creo, o al menos quiero creer, que esto es algo más típico de las grandes ciudades y que todavía en algunos pueblos queda esta cultura de lo público ligada a los festejos populares.
Claro, lo público, la polis, lo que tiene que ver con la libertad del ser humano, precisamente… ¿A nivel personal, qué te ha proporcionado tu participación en la murga?

Uff… La murga me dio mucho. Muchísimo. Como cualquier arte, la murga es vida y permite expresarnos y crecer. Es un medio de libertad donde poder ser uno mismo (aunque sea debajo del traje y tras el maquillaje). Lo bueno es que el sentimientos de bienestar y de seguridad que te da ser vos mismo podés mantenerlo también fuera del escenario. Así que por ese lado estoy plenamente agradecido. Por otro lado le agradezco muchísimo a la murga el haberme dado a conocer gente tan maravillosa como la que conocí a lo largo de todos estos años, ya sea en mi propia murga o gente de otras agrupaciones. Con ellos compartí momentos únicos. Salir en carnaval con Los Calaveras (hablo de las personas que conforman la murga) es para mí un honor y estoy plenamente agradecido por haber compartido tantos corsos con ellos. Estar en los minutos finales de la cuarta actuación de la noche, cuando uno ya no puede más, y ver a Elías dando la vida bailando o al Cuervo pegándole al parche con toda su fuerza es para mí un honor enorme, son murgueros de corazón, murgueros en serio y la sensación de bailar rodeado de gente así es indescriptible, te transmiten su energía. Ser murguero me proporcionó todo esto. Poder crecer rodeado de estas personas que quiero tanto como son Diego, el Cuervo, Elías, Cecilia, Roger y todos los murgueros de alma que no voy a nombrar porque si no me demandaría todo el día, me brinda muchísimo y me hace crecer como persona. A nivel personal siento eso, así como también siento que la murga me posibilitó estar en contacto conmigo mismo a través de mi relación con los otros: con esto me refiero a entender y sentir lo que es el pueblo. Saber que estamos todos los murgueros en la misma, que somos todos iguales y peleamos por lo mismo. ¡Conciencia casi en clave marxista! ¡Ja ja!

Conciencia murguera, un concepto muy interesante… Aun así, pareciera que son disímiles las maneras de ser y estar en el mundo de la murga, incluso contrapuestas. ¿Cuáles son, en tu opinión, específicamente esas cosas que nos unen a los murgueros más allá de sus diferencias?
Yo creo que nos une las ganas de mantener una tradición, de dar a conocer a todos un arte que, paradójicamente, es de todos pero a algunos les es ajeno. También creo que cuando uno se pone la levita de cierta manera está encontrándose consigo mismo. El “personaje” murguero que uno arma tiene que ver, seamos concientes de ello o no, con nosotros mismos. Y eso creo que también termina hermanándonos.





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jueves, julio 09, 2009

Un bombo que suena lejos
Humberto Constantini


E hizo lo recto en ojos de Jehová
II Cron. 34,2

Este año no salimos. Me lo dijo el César. Y hacía morisquetas para no llorar. ¡Si será pavo!
Pero Los Divertidos salen. Te lo digo yo César. Te lo digo yo que soy el director. El sábado estoy mejor y salimos.
¿Qué? ¿No creés? ¿No ves que sos un pavo? ¿no ves Coco que éste es un pavo?
Pero el Coco se miraba los pies y no decía nada. Andaba como perdido, sin saber qué hacer en la pieza. Che Coco, ¿qué te pasa? ¡Che Coco!
El frío. ¿Por qué tiene que venir esto? El frío es como una mano que me agarra. Como un diablo que me dice: Estaré ahí, Barraza, no te muevas. ¡No quiero! ¡Sáquenmelo de encima al diablo! ¡Si yo estoy bien!, ¿no viste cómo bailaba Coco?
Tengo frío. En la ventana el cielo se está poniendo rojo. ¿Qué hora es? Hay que prepararse Coco. Avisale a todos.
El bombo. ¿Trajiste el bombo Coco?
Y el Coco se callaba la boca. Miraba el suelo.
¿Por qué Coco? ¿Por qué te callás la boca y andás como escondiéndote? ¿Vos Coco? ¿El mejor tocador de bombo? ¡Que no se diga!
Porque vos sos el mejor de todos. Sin vueltas. Cuando te dejamos solo hacés lo que querés con el bombo. La gente te aplaude. Se vuelve loca. Por la espalda, por abajo la pata. ¡Dale Coco! ¡Más fuerte Coco! ¡Más ligero! ¡Dale Coco!
Pero yo soy el director. Yo siempre fui el director. ¿No es cierto Coco? Este año, y el año pasado, y el otro, y el otro. Siempre.
La murga de Barraza, le dicen a Los Divertidos. Eso vos lo sabés.
Yo seré un negro atorrante. Está bien. Por ahí salgo con el carrito y vendo fruta. Por ahí changueo en lo que venga. Por ahí no hago nada. Te acompaño cuando vas a trabajar al Parque o me quedo jodiendo en el boxing-club. Una semana, un mes, lo que sea.
Pero en Carnaval soy el director. Soy Ovidio Barraza. La gente me llama, me conoce, me dice: ¡chau Barraza! Y me miran como embobados.
No soy un negro atorrante. Soy el director.
¡Coco! ¡No te quedés callado como un pavo! ¡tanto que me hacías reír en el Parque y ahora te quedás allí, quieto, como si tuvieras miedo o no sé qué!
¿Te acordás Coco? ¡Tres pelotas un peso! ¡Tírele al negro! Vos también sos un negro atorrante, sos mi primo. Sos un negro atorrante como yo. ¡Mucho Coco! Sacabas la cabeza por la lona y te reías. La cargabas a la gente. ¡Tres pelotas un peso! ¿Te acordás Coco?
Pero no le pegaban. El Coco sabía esquivar. Había aprendido en el boxing-club. Era bueno antes.
El Coco es el mejor tocador de bombo. El mejor de todos. Los Divertidos lo necesitan y él se viene. Pero no es lo mismo que yo.
Si yo le digo por ejemplo: este año no salimos. Él me dice: está bien. Y el César y mi hermano Julio, y todos se amargarían un poco pero al final dirían: está bien.
Pero yo no digo: ¡está bien! ¿Entendés César? Yo no digo: no salimos. Porque yo soy Ovidio Barraza. Soy el director.
¡Atención muchachos!
—Vos César, allí con el estandarte. Vos Coco, allí al costado. Vos Julio en el medio conmigo. ¡Ahora!
Y póngale y póngale y póngale nomásy póngale y póngale y póngale nomás.
Y la gente nos hacía rueda en la esquina. Se apretaban para mirar. Venían de todos lados.
El Coco le pegaba al bombo y a los platillos. El César movía el estandarte. Bum... chs chs chs, bumm... chs chs chs.
Y los otros bailaban. Yo les había enseñado. Movían el cuerpo, los brazos, saltaban. Bumm... chs chs chs, bumm chs chs chs.
Y Julio me seguía, bailaba delante de mí. Pero yo en el medio. Saltando más que los otros, más alto, más ligero. Porque soy el director. Y nadie baila como Barraza, ¿no es cierto Coco?
Abría la boca, me levantaba en el aire, me doblaba, más alto, mucho más alto que los otros. Bumm... chs chs chs, bumm... chs chs chs.
Después levantaba el brazo y el Coco paraba el bombo. Todos se quedaban quietos. Me escuchaban.
Un pajarito entró por el patio de un convento qué contentas estaban las monjas con el pajarito adentro. Y póngale y póngale y póngale nomás, y póngale y póngale y póngale nomás.
En la calle. Bajo el farol de la esquina. Viendo cómo los pantalones blancos y las levitas coloradas se sacudían en el aire. ¡Dale Coco! ¿Más fuerte Coco!
Tengo frío. En la ventana el cielo está rojo. Y el cielo tiene ruidos. Los pibes, un carro que pasa. ¿Por qué empiezan ya? ¿Por qué no esperan a Los Divertidos?
¡Carmen!
Los muchachos no están. Estoy solo. La pieza. Ese cajón con los remedios. Coco está trabajando en el Parque. El César no entiende nada.
¡Carmen!
Mi hermana está en la cocina. Oigo el ruido de la pileta.
¡Carmen!
Algo más para taparme, che, tengo frío.
El frío debe venir de ese cielo rojo. Se mete debajo de las cobijas. Hace mover la cama.
Pero el sábado estoy mejor y salimos. Te lo digo yo, César. Vos no entendés nada. Te lo digo yo que soy el director.
¡Atención muchachos!
Y cantábamos otra y otra. Todo el repertorio. Todas las letras que hice yo.
La gente se entusiasmaba y aplaudía y daba la plata sin fijarse. Porque Los Divertidos es la murga de Barraza. La mejor de todas.
¡Dale Coco! ¡Más fuerte Coco!
Y nos íbamos yendo en fila por la calle. Bailando. Julio delante de mí dando vueltas. El César moviendo el estandarte. Y los demás saltando, agachándose, bailando fuerte, mostrando resto ¡qué joder! Por algo somos Los Divertidos.
Y póngale y póngale y póngale nomás, y póngale y póngale y póngale nomás.
Y de ahí a otro lado. Y de ahí al corso. Y a otro corso. Y al baile. Y otra vez en la calle. Cinco, seis, siete veces, ¡qué sé yo! Sin parar una noche. Sin aflojar. Porque Los Divertidos no aflojan.
¡Dale Coco!
El sábado, el domingo, chupando, cantando, bailando en forma. El lunes, el martes, meta y meta nomás. Entusiasmando a la gente. ¡Chau Barraza! ¡Chau pibe! Porque yo soy el director.
Al corso del Talar entramos por Argerich. La gente nos esperaba. Nos conoce bien. Es el corso nuestro. ¡Barraza!, me gritaban, pero yo no podía mirar. Tenía que atender a la murga. ¡No se separen muchachos! Y fuimos llegando al palco uno por uno.
¿Qué? ¿Ya estuvieron Los Revoltosos? ¿Los de Urquiza? Pero el premio es nuestro. Estate tranquilo. ¡Dale Coco!
Y el Coco nos hacía bailar más fuerte, más ligero. Porque el corso del Talar es el nuestro. Se jugaba entero el Coco.
Se quedó solo en el medio y todos nos quedamos quietos viéndolo tocar. ¡Dale Coco! ¡Mucho Coco!, le gritaban.
Por la espalda, por abajo la pata, por atrás del pescuezo. Hace lo que quiere con el bombo el Coco.
Estoy cansado Julio, no sé lo que tengo.
Las piernas me pesaban. Las luces me daban vueltas.
Salimos del corso y fuimos a tomar una copa. Tomé dos cañas. Después nos convidaron de las mesas y tomamos vino. La gente se había amontonado en el café y nos pedía que cantáramos.
Pero a mí me dolía todo. Me pesaba el cuerpo.
Dale Coco. Y el Coco empezó a golpear el bombo despacito, para que fuéramos haciendo la rueda.
Estaba cansado. Ya era la cuarta noche. Pensé que casi no había comido. Chupado sí, pero comido casi nada. Ha de ser eso nomás.
Pero después entre la caña y el vino se me empezó a ir el cansancio.
¡Dale Coco! Ahora.
Un pajarito entró por el patio de un convento
Las caras de la gente se me borraban. El bombo tocaba lejos, lejos.
Qué contentas estaban las monjas
La voz me parecía de otro. Julio me preguntó: ¿qué te pasa?
Con el pajarito adentro...
¡Solo Barraza!, me decían. Y yo bailé. No lo sentía al cuerpo. Me agachaba, saltaba en el aire. Más alto, más arriba que todos. Para eso soy el director. La gente aplaudía. Alguien dijo: es bueno el negro.
¡Y claro que somos buenos! Somos Los Divertidos. Los mejores.
El premio es nuestro. Estate tranquilo Julio. No tienen nada que hacer Los Revoltosos.
Y póngale y póngale y póngale nomás, y póngale y póngale y póngale nomás.
Toda la noche. Hasta la madrugada.
Fue recién al volver. No sé que me pasó. Estaba muy cansado. Tenía frío. En eso sentí como un ahogo y me agarré a Julio. Me metieron en el camión y me llevaron.
Las luces eran espejitos de colores que pasaban volando allá arriba.
¿Adónde van las luces Julio?
La levita colorada agarrándome la frente. Y un zumbido largo, largo, contra el brazo de Julio. Un algodón que me tapaba los ruidos.
¿Dónde quedaron los muchachos? Mañana a las cinco en casa, ¿oíste?
Eso me llenaba la boca, que me ahogaba.
El camión metiéndose en calles conocidas. La música de un baile. Las gomas chillando al pegar las vueltas. Los árboles de la plaza de Devoto.
Julio, ¿qué te dijeron en el hospital? Yo no entiendo eso.
Hoy lo oí al de la asistencia. ¿Qué quiere decir?
¡Está loco el tipo! El sábado estoy mejor y salimos. Se lo digo yo doctor. Usted no entiende nada, ¿me oye?
La ventana está roja. Como si tuviera fiebre.
Y sin embargo me manda el frío mezclado con las voces de la calle. Y entre las voces... sí sí, ¡un bombo! ¿Quién toca el bombo ahora? ¡Coco! ¡Coco!
Pero el Coco no es. Está trabajando en el Parque. Y yo estoy aquí. El frío me agarra, no me deja mover. ¡El bombo! ¿De dónde viene el bombo?
¡Coco! ¡Vos saliste solo! Estás tocando en la esquina y la gente te aplaude. ¡Dale Coco! ¡Más fuerte Coco!
No no no. Coco se miraba los pies y no sabía qué hacer aquí. Y el César hacía morisquetas para no llorar.
Julio, ¿qué quiere decir galopante? Yo no entiendo nada Julio. Yo no me voy a morir. Porque yo soy el director. ¿No es cierto Julio?
Tengo frío. Las cosas me miran y tampoco entienden nada. Me dejan solo.
¡Julio! ¡Julio!
No quiero estar solo. Por la ventana llega el cielo y me trae el frío. El bombo suena lejos. ¿En qué barrio? Pero viene por el aire y se mete en la pieza.
Hacelo callar Carmen. ¡Andá vos Coco! Sacale el bombo de la mano. Mostrale lo que sabés hacer. ¡Dale Coco! ¡Más fuerte Coco! ¡Más ligero!
Un pajarito entró por el patio de un convento qué contentas estaban las monjas con el pajarito adentro.
No soy un negro atorrante. Soy Ovidio Barraza. Soy el director.
La ventana está roja. Toda la pieza está roja.
¿Por qué no decís nada Coco? ¿De veras pensás que estoy listo? ¿Es cierto Coco? ¿Es cierto que me voy a morir?
¡Vamos a buscarlo al bombo! ¡Vamos a toparnos! Yo soy el director y me paro adelante. ¡Dale Coco! ¡Más fuerte Coco!
Por la ventana roja. El frío que viene del cielo.
Acercate Coco. Dame la mano. Te acordás cuando sacabas la cabeza por la lona. Pero no te pegaban. Sabías esquivar.
Lloro sí. Lloro porque el Carnaval se me escapa. Es un bombo que suena lejos, en otro barrio. Y yo no puedo correrlo.
¡Dale Coco! ¡Correlo vos Coco!
Los Divertidos no salen. Los Divertidos están mirando esa ventana roja por donde se mete el frío.
Y el frío viene mezclado con los golpes de un bombo. Pero no es el tuyo Coco. Es otro bombo.
¡Chau Barraza! Y yo levantaba la mano para saludar.
Decíselo vos Coco. Decile a la gente. El negro Barraza muere en su ley. Muere el director de Los Divertidos. No un negro atorrante.
Decíselo vos Coco.
¡Dale Coco! ¡No parés Coco! ¿No ves que la ventana se pone negra? ¿No ves que se está tapando el cielo?
¡Dale Coco! ¡Más fuerte Coco!

Humberto Costantini nació en Buenos Aires en 1924, y murió en la misma ciudad en junio de 1987. Poeta, narrador y dramaturgo, Costantini ejerció a lo largo de su vida, junto a su casi secreta labor de investigador científico, los más diversos oficios: veterinario en pueblos de campaña, oficinista, corredor de comercio, ceramista, etc. Estas actividades le ayudaron a profundizar en el conocimiento y los matices que forman las capas medias de nuestra sociedad, con cuyos caracteres y lenguajes enriqueció su prosa. Heredero del grupo de Boedo y de la preocupación social que lo definiera, Costantini participa y milita en las revistas literarias de izquierda de la década del 50 en las que se manifiesta de manera polémica contra el populismo y el pintoresquismo naturalista. Es por entonces cuando publica sus primeros cuentos, de temática realista y estilo expresionista. A lo largo de su obra, Costantini construye una personalidad literaria definida, la cual se vale de distintos elementos, como ser los símbolos y las alegorías, los monólogos interiores de sus personajes, la literatura fantástica, el realismo mágico, el costumbrismo y hasta la mitología clásica, para abordar la que fuera, en definitiva, su principal obsesión: la alienación del hombre en una sociedad hostil. Una de las características de su estilo es la de llevar a sus personajes a situaciones límite, exasperando la realidad en grotesco. Costantini fue una influencia notable entre los jóvenes escritores de la década del 60. De por aquí nomás (1958); Un señor alto, rubio, de bigotes (1963); Tres monólogos (1964); Cuestiones con la vida (1966); Una vieja historia de caminantes (1966) y De dioses, hombrecitos y policías (¿?) son algunas de sus obras más recordadas.


Fuente: http://www.abanico.org.ar/2004/08/bombo.htm

miércoles, julio 08, 2009

Un regalo de Pedro Fernández Moujan de hace un tiempo
LA MURGA, LOS POLACOS
Néstor Perlongher

Es una murga, marcha en la noche de Varsovia, hace milagros
con las máscaras, confunde
a un público polaco
Los estudiantes de Cracovia miran desconcertados:
nunca han visto
nada igual en sus libros
No es carnaval, no es sábado
no es una murga,no se marcha, nadie ve
no hay niebla, es una murga
son serpentinas, es papel picado, el éter frío
como la nieve de una calle de una ciudad de una Polonia que no es, que no es
lo que no es decir que no haya sido,o aún
que ya no sea, o incluso no esté siendo en este instante
Varsovia con sus murgas, sus disfraces
sus arlequines y osos carolina
con su célebre paz -hablamos de la misma
la que reina
recostada en el Vístula
el proceloso río donde cae
la murga con sus pitos, sus colores, sus chachachás carnosos
produciendo en las aguas erizadas un ruido a salpicón
que nadie atiende
puesto que no hay tal murga, y aunque hubiérala
no estaría en Varsovia, y eso todos
los polacos lo saben

lunes, julio 06, 2009


Estreno 14 de agosto
CORAZON DEL TIEMPO
Un viaje al corazón de la resistencia zapatista

El mexicano Alberto Cortés ha trasladado a la ficción en 'Corazón del tiempo' la vida cotidiana de una comunidad zapatista, con la pretensión de mostrar un "experimento social desconocido" de cuyo "éxito o fracaso" cree que depende en gran parte el futuro de su país.
Cortés ha presentado en la sección Horizontes Latinos del Festival de Cine de San Sebastián esta modesta película, interpretada por miembros de varias comunidades zapatistas de Chiapas que nunca se habían puesto ante una cámara y entre los que no figura ningún insurgente.
'Corazón del tiempo' cuenta la historia de Sonia, una joven comprometida con un chico de la comunidad -la inexistente Esperanza de San Pedro- que se enamora de un rebelde del ejército zapatista y decide no prestarse a un matrimonio pactado por su familia. Su determinación se convierte en un problema de mayor ascendencia: por un lado, hace que se tambaleen las tradiciones indígenas; por otro, requiere la intervención de los insurgentes porque tendrán que admitirla en sus filas, algo que tampoco ella desea. Mientras todo esto sucede, el realizador mexicano lleva su cámara por los rincones de ese pequeño lugar, cercado por los militares, con los que las mujeres del pueblo mantienen una resistencia pacífica.
Una realidad poco conocida
Cortés niega que esté dando una visión idílica de esta zona y explica que consideraba "muy importante" acercarse a una realidad de la que casi nadie sabe,
tampoco en México. "Conocemos más la parte política, sobre todo la actividad del subcomandante Marcos, pero no cómo se vive el zapatismo sin pasamontañas", asegura el realizador. "La gente espera violencia cuando se habla de Chiapas, pero estas personas llevan quince años con este experimento increíble que es único en el mundo y han aprendido a no responder a las provocaciones de los militares porque saben que por ahí no va la cosa", ha asegurado a Efe.
Afirma que esas comunidades "van muy por delante" y que se puede aprender mucho de ellas, en un momento en que además "México está inmerso en un
caos impresionante".
"La modernidad de México está ahí. Esto merecía ser contado. Es una experiencia social sin parangón en medio del caos, de la narcoviolencia y la narcopolítica.
Abres el periódico y ves muertes diarias que nadie investiga. Y allí tienes una esperanza", subraya.
Exhibieron filme zapatista en el Festival de San Sebastián
■ Todos los actores son campesinos indígenas, sin experiencia previa en la actuación, dice Alberto Cortés, director de la cinta
■ Se muestra la cotidianidad de esas comunidades, “sin pasamontañas”
Carlos Paul (Enviado)

San Sebastián, 26 de septiembre de 2008
Con un guión de Hermann Bellinghausen y la dirección de Alberto Cortés, en el contexto del Festival de Cine de San Sebastián, en la sección Horizontes Latinos, este fin de semana se proyectó la cinta Corazón del tiempo, que fue filmada en la comunidad zapatista de La Esperanza, de San Pedro, en Chiapas.
El proyecto se empezó a gestar en 2000, cuando Cortés conoció aquella zona y su forma de organización. En conjunción con el trabajo periodístico de Bellinghausen, colaborador de La Jornada, los dos concretaron el guión en 2003.
Tras la aprobación de la iniciativa de las comunidades zapatistas comenzó la parte que más disfrutó Cortés: “Hubo que empezar por mostrar qué es el cine, porque la gente de las comunidades no lo conocía, y eso nos permitió redescubrirlo juntos y ver cómo ellos también se entusiasmaban con el proyecto”, comentó el cineasta a los periodistas.
Al respecto, destacó la actitud y el trabajo de los actores, “todos ellos campesinos indígenas de las comunidades zapatistas y sin experiencia previa de la actuación”, su manera de trabajar, “me recordaba al espíritu clásico de los actores griegos, por su compromiso y su responsabilidad para representar a la
sociedad tal y como es, alejado de lo que ahora es ser actor para la mayoría”.
Más allá de Marcos Cortés se manifestó optimista sobre la recepción de Corazón del tiempo, “película muy afortunada, porque la mayoría de las cintas latinoamericanas son bastante tristes y ésta reboza alegría y esperanza”.
El rodaje se realizó durante noviembre y diciembre de 2007. Toda la escenografía –casas, calles, interiores– fue construida para la ocasión. La película es coproducida por el propio Cortés y la Junta de Buen Gobierno Hacia La Esperanza, de la comunidad zapatista. El director reconoció que sobre el zapatismo se han hecho muchos documentales, pero la mayoría – matizó– se centran en el subcomandante Marcos, “como si los zapatistas existieran por él, y es al revés: Marcos existe porque hay indígenas zapatistas”.
Con Corazón del tiempo, por primera vez un proyecto cinematográfico va más allá y se muestra la vida cotidiana de esas comunidades, “tal como es, sin pasamontañas”, bromeó el realizador. La película ya se estrenó en Chiapas, en las cinco sedes de las juntas de buen gobierno. Su proyección en Donostia es la primera en el extranjero.

http://www.jornada.unam.mx/2008/09/27/index.php?section=cultura&article=a03n1cul
http://www.corazondeltiempo.com/