sábado, mayo 03, 2008





- A nivel más macromurguístico (si se me permite el neologismo) ¿cómo es la relación de Cachengue y Sudor con otras agrupaciones "paraguas", por ejemplo el agrupamiento capitalino M.U.R.G.A.S. o el más reciente Movimiento Nacional de Murgas?
- Hay una notoria diferencia entre las relaciones, en virtud de nuestro pasado y nuestro presente. Si bien el espíritu del Movimiento Nacional de Murgas [ix]
es que todas las murgas del país lo sientan propio, sabemos que por ahora, y por un largo tiempo, no será así. En él, Cachengue es protagonista por decisión propia y a mucha honra. Ese protagonismo gustoso quizá tenga que ver con que el Movimiento es intangible, sin directores ni presidentes. Sabido es que la partida de Cachengue del seno de la Agrupación M.U.R.G.A.S. tuvo que ver con una diferencia política importante, que se acentuó con la instauración del actual sistema de concurso (para nosotros no es una evaluación, dado que potencia la competencia entre murgas).[x] Venía de arrastre la tensa relación entre nosotros y la mayoría de las agrupaciones integrantes de M.U.R.G.A.S. (Ejemplos sobran; el más gracioso, hoy, a la distancia, tiene que ver con que un compañero tuvo que apostar con un ¿viejo? murguero para ver cuál traje brillaba más, ya que intentaron menospreciar su palabra debido a que nuestro traje es de arpillera.) Eclosionó ahí mismo luego, incluso, de ser censurados un par de años antes, en algunos corsos, por cantar en contra del concurso y de las bizarras legislaciones impuestas. Con el resto, la relación es óptima: hemos interactuado con el M.I.O.[xi], participamos activamente en el Movimiento de Murgas Independientes y, sobre todo, aspiramos a una Argentina murguera desde Ushuaia a La Quiaca, con libertad, gratuidad en corsos de todo el país, no competencia entre murgas, amén de cuestiones más profundas, como el esclarecimiento del asesinato de Ezequiel, pibe fallecido por un acto violento durante una de las marchas convocadas por el feriado de carnaval, la aparición con vida de Julio López, corte a la persecución y represión de las expresiones artísticas, justicia para los pibes de Cromañón y panza llena y corazón contento para todos los pibes del país.
- ¿Cómo es la participación cachenguera en ámbitos tales como la Marcha Carnavalera de La Plata o el Encuentro Nacional de Suardi? ¿Qué tipos de afinidades encuentran en estos conglomerados más circunstanciales?
- La afinidad mayor, insisto, tiene que ver con las decisiones en asamblea, la ausencia de escalafones en la organización y la fiesta carnavalera en sí. En la Marcha Carnavalera el apoyo es total, acompañando decisiones y cuestiones organizativas decididas por el movimiento de murgas independientes de Capital y del Gran Buenos Aires. En Suardi, el compromiso es aún mayor, dado el enamoramiento eterno que tenemos con esa ciudad, su gente y la grandísima movida carnavalera que realizan todos los años. En los últimos tiempos, incluso, ha crecido, ya que el Movimiento de Murgas Independientes se encarga de organizar el viaje para unos cuatrocientos murgueros desde la provincia de Buenos Aires, además de la comida de un día y cuestiones más puntuales como la seguridad, la duración de los espectáculos, talleres y asambleas. Suardi es el paraíso murguero. Allí se festeja el Año Nuevo Murguero. Por eso aspiramos a que todos los murgueros del país viajen allí cada año. Es algo que nunca olvidarán. Y, fundamentalmente, es algo que se construye entre todos. Y eso no tiene precio ni comparación.
- ¿Cómo piensan desde ustedes y en este contexto la cuestión de la lucha por el Feriado de Carnaval?
- Es la lucha más ardua que podemos tener. No tanto por el hecho de que los poderes lo aprueben, incluso considerando que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires declaró abiertamente que detesta el carnaval, los cortes de calle y todo lo relacionado. El tema principal pasa porque el público no siente esta fiesta como propia. ¿Qué murguero no recibe cargadas por confesar la lucha que realiza en busca del retorno de los feriados? Ese es el punto principal: lograr que el ciudadano no murguero vuelva a sentirse identificado con el carnaval, sin que piense en ese feriado como uno más para viajar a algún lugar a vacacionar. Hoy por hoy es irrealizable. Pero no bajaremos los brazos. NUNCA.